- Esto es una broma, ¿verdad? –– le pregunté a Marta, ella se giró y me miró asustada.
- ¿Qué hace Nai en la tele? –– preguntó.
- ¡Y yo que sé!, súbele el volumen al máximo mientras busco el Iphone para llamarla –– contesté mientras subía a mi habitación a cogerlo.
Bajé corriendo y con tanta prisa de nuevo caí, rodando.. ¡como siempre me pasaba! Odiaba las escaleras.
- ¿Te has enterado de algo?––- pregunté sentándome en el filo del sofá.
- No de mucho, solo sé que está en Nueva Zelanda –– explicó.
Marqué el número de Nai y esperé a que me lo cogiera.
******************
- ¿Ainhoa? –– escuché la voz de Nayara mientras la rodeaba un jaleo impresionante.
- ¿Qué haces en Nueva Zelanda? ¡Y por la tele! –– exclamé.
- Joder, tía que mi madre esta atontada. Me ha comprado el billete más barato y no era para Canadá, sino para Nueva Zelanda y ahora tu hermana Ane y Aitor vienen en camino, por que no hay más viajes a Canadá hasta dentro de tres días –– Dijo ella asustada.
- ¿Y no nos han podido avisar? –– pregunté, dándome cuenta de que tendría que cuidar a Marta estos días.
- A mi me dijeron que te escribirían una nota .. no sé tía, es que ni siquiera sé donde anda mi maleta.. Te dejo que me siguen haciendo una entrevista primis, adiós te quiero –– colgó.
*******************
Me dirigí a la cocina y encontré una nota que debía haber estado pegada al frigo, como no seguro que la había escrito Aitor.
- ¿Marta no has ido a la cocina en toda la tarde? –– le pregunté chillando mientras leía la nota.
- No, no tenía hambre –– contestó ella.
La lleve al salón, me senté en el sofá con ella y le tendí la nota a Marta, ella me miró extrañada y la comenzó a leer.
- Joder, tres días... –– masculló.
- Si, ya ves... – dije volviendo la vista al tele.
Nai salía graciosa, con dos coletas y su ropa de pija, hablando con todo aquel que se acercaba y le preguntaba.
Entonces vi su maleta y me quedé paralizada.
- Esta tía es tonta, te lo juro es tonta –– musité mirando la pantalla incrédula. Mi hermana Marta empezó a reírse en mi cara, a carcajada limpia.
¿Qué porqué Nai era tonta? Porque su maleta era la clásica que tenía una foto. Bueno pues ella tenía la foto que me había hecho hacía unas semanas en mi cumple con ella, vestidas con un vestido pijo iguales las dos, rosas palos y posando agarrándonos el pelo cada una, de espaldas la una a la otra y sacando la lengua.
Mi hermana Marta seguía riéndose sin cesar, una periodista le preguntó quién era la otra chiquilla de la foto, a lo que ella contesto con mis apellidos y todo. "Es mi prima Ainhoa Martinez Perez, ella es a la que iba a darle la sorpresa en Canadá, pero se ha chafado todo." Toma ahí mi prima, que todos sepan quién era Y-O.
- Tonta no, es anormal... ¿¡Tú te puedes creer que me haga esto a mi?! –– pregunté irónicamente a Marta.
Ella seguía y seguía riéndose, no paraba y a mi me tenía enferma.
Cogí el cojín que tenía tras de mi y se lo lancé a Marta en toda la cara, algo que casi hizo que cayera. Me reí de ella.
Marta me miró picada, cogió otro cojín y me lo tiró, pero esta vez fui yo la que tambaleó y acabé cayendo al suelo y ahí comenzó nuestra aventura de cojines.
Me puse la alarma dos horas antes de lo normal, ya que era miércoles y había instituto. Me levanté, me duché y saqué a Laly a pasear, a partir de ese día tenía que sacarla o se cagaría en mi habitación.
Mientras la paseaba por la playa, recordé a Justin Bieber, mi primer encuentro con él y su dulce mirada... Pronto me lo quité del pensamiento y me puse a correr con Laly volviendo a casa.
Subí rápidamente, tropezándome un par de veces. Me cambié, poniéndome el uniforme y haciéndome dos colas ––menudas pintas llevaba––. Abrí la puerta de Marta con cuidado y cuando estuve lo suficientemente cerca de ella me tiré encima haciéndole cosquillas para despertarla.
- Para, para... por-or favor –– me suplicó Marta saltándose pequeñas lágrimas. Las risas inundaban la habitación.
- Vale, pero aligérate que hoy conduzco yo –– dije mordiéndome el labio inferior de felicidad.
- Qué puntual –– me felicitó por la hora que era, a esa hora exactamente Ane nos despertaba siempre con su habitual grito.
- Lo sé –– reí.
- ¡Y qué guapa! –– dijo sorprendida, lo hizo para joderme.
- Si, mucho más mona que tú. Losé, losé –– reí.
- ¡Ja! –– rió irónicamente, comenzó a cambiarse.
A ella hoy le tocaba E.Física por tanto no me copiaría, aunque en el instituto con uniforme... todas eramos iguales.
Bajamos corriendo, le dije a Marta que me esperará en el coche, mientras yo recogía el periódico y el correo.
Me acerqué al buzón, lo abrí y había una carta. ¿Para mi?
Le di la vuelta y vi el remitente.
- Increíble –– susurré y lo leí de nuevo, podría estar equivocada.
Marta me miraba un poco incrédula. con una sonrisa amplía en la boca.
Asustada, volví a mirar a aquel señor. ¿Qué podría querer de mi un tío como aquel? Era tan grande y fuerte, que me daba miedo... Y encima no podía ir más colorido. ¡NOOO! él tenía que ir de negro entero. ¿Me querría matar quizás? Que viniera superman y me rescatará.
- Es un gualdaespalda de Justin –– me susurró Marta al oído –– te habrán elegido para que te cante!¡. ¡Dios que suerte!, tienes que ir... ¡No lo puedes dejar escapar! –– me empujo un poco más hacía el tío que tanto miedo me daba.
Tragué saliva y lo miré levantando mucho la cabeza, él me sonrió y me hizo seguirlo hasta estar a unos centímetros de la escalera izquierda, donde había otro tío grandísimo con gafas de sol, como si se fuera a quedar ciego de tanta luz. El tío primero le dijo algo y el segundo dejó espacio para que yo subiera.
Subí las escaleras con trabajo, me estaba quedando sin respiración... en el último escalón me quedé paralizada, muerta del miedo escénico. Estaba muy nerviosa, busqué con la mirada a Marta que saltaba y gritaba llena de alegría, algo rozó mi mano e hizo que me girará.
Justin estaba justo delante mía me tendía su mano, sujetando con la otra el micrófono, le miré asustada y al fin me decidí a tomarla. Él me miró sonriendo; yo me mordí el labio, Algo que hizo que él sonriera más dulce que jamás pudiera haber visto.
Miré al batería, este empezó a tocar. Demasiado lento quizás.
Antes de que Justin empezará a cantar una fan gritó una fan "ONE LESS LONELY GIRL" -¡Madre mía! Pedazo torrente tenía la tía, emitió tal chillido que hizo que hasta el propio Justin se desconcertará y me mirará algo asustado.
Minutos después, por fin comenzó a cantar y de su mano me llevo a redondear el escenario, cantando dulcemente y acercándose mucho a mi, me sentó en una silla que acababan de colocar en el centro del escenario y me cantó chocando su frente con mi frente, su nariz con mi nariz... Note como mi corazón latía con violencia y perdía la cordura por momentos.
Terminó la canción y todavía estaba chocando conmigo, se separó, se mordió su labio inferior ––algo que me descontroló de nuevo–– y desapareció.
Me quedé paralizada sin saber que hacer, entonces apareció de nuevo con un gran ramo de rosas rojas y pude ver que entre ellas estaba mi cuaderno y un autógrafo. Me levanté de la silla las cogí y lo seguí hasta atrás del coro, me dejó sentada en otra silla, aunque esta vez nadie me veía pero yo si los veía a todos.
Cogí mi cuaderno pero cuando iba a leerlo vi que en las rosas había otra nota... Rápidamente la abrí y la leí. En mi cara apareció una sonrisa pícara, lo volví a ver cantando allí y me mordí el labio.
Respiré hondo, le eché una breve mirada a mi hermana Marta que estaba cantando con Paula la canción que Justin estaba cantando en ese mismo instante y volví a mirarlo a él cantaba deliciosamente.
Atendí a todas las canciones y sin darme cuenta, me gustaron todas. Algo extraño, supongo.
Terminó el concierto y un guardaespalda de él, me llevo a una especie de sala donde tenían un tele, unas sillas, un sofá, una mesa en la que coloqué las rosas y comí caramelos que había encima de ella en todo el centro.
Estuve sentada en el sofá, que era muy cómodo, por cierto. Y comí no sé, cientos de caramelos, estaban buenísimos.
La puerta se abrió, rápidamente me levanté y miré a Justin, que estaba apoyado en el pomo sonriendo pícaramente.
No dije nada y esperé a que él cerrará la puerta y se acercará más a mi.
Lo tenía enfrente mía, me agarró la mano dulcemente. Levanté mi mirada y la clavé en sus ojos. ¡Dios! menudos ojos.
- Compones unas canciones preciosas –– dijo. Y de repente, volví al mundo. Respiré hondo y miré mi cuaderno que seguía estando encima de la mesa.
- Me debes una disculpa –– espeté.
- ¿Por qué? He hecho que tu canción se haga famosa y además te las he devuelto. ¿No es cierto?
- Si... Bueno da igual, perdonado. ¿Pero para que querías que viniera? –– pregunté, quizás demasiado inocente.
- Lo primero; quiero saber tu nombre. Tú ya sabes el mío –– habló acercándose aun más a mi, algo que hizo que los latidos de mi corazón aumentarán tanto que por poco salió de mi pecho.
- Ainhoa –– musité apartandome de él.
- Es tan bonito como tus ojos –– susurró, noté como el calor se acumulaba en mis mejillas.
Miré la hora para disimular un poco mi sonrojo y... ¡Oh! había pasado casi dos horas desde que terminó el concierto. Paula y Marta tenían que estar enfurecidas esperando mi regreso.
- Me tengo que ir, se hace tarde –– dije soltando su mano, y fui directa a recoger mis pertenencias.
- Espera, toma esto es para ti –– dijo ofreciéndome una caja –– es otro Ipod, pude recuperar tus canciones aunque no arreglarlo. Espero que te guste. ¡Ah! he añadido algunas cosillas más, espero que no te moleste mucho –– apresuró a decir.
- Gracias, la abriré en cuanto llegue a mi casa –– estiré la mano para coger la caja. Sus manos rozaron con mis manos, tuve que respirar hondo para no desmayarme allí mismo.
Él se acercó mucho más a mi, rozó mi cara con su mano suavemente. Estaba cada vez más y más cerca de mi, empezaba a sentirme muy nerviosa... ¿que me estaba pasando? Nunca me había sentido así.
- Eh, bueno me voy –– me separé bruscamente de él.
- Ainhoa dejate llevar... me gustas y sé que te gusto... Sino no estarías tan nerviosa como lo estás ahora –– se acercó de nuevo.
- No es cierto, estoy nerviosa porque eres famoso, nada más. No siento nada por ti, odio a los pijos –– musité, me giré y comencé a andar hacía la puerta.
- Demuéstramelo, bésame, mírame y dime que no sientes nada –– me retó.
- No tengo porque demostrarte nada –– seguí caminando hacía la puerta.
- ¿A qué le temes? –– preguntó, agarrándome la mano, haciéndome girar en el último momento, cuando ya tenía una mano en el pomo. Levanté los ojos de nuevo y lo miré, un gran fallo por mi parte por que me quedé perdida de nuevo en su dulce mirada. Debía irme ya de ese lugar, alejarme de ese chico cuánto antes.
Dejé de mirarlo rápidamente y volví al pomo, lo abrí con algo de desesperación y eché a correr con todo en mis manos buscando una salida.
¿Justin me siguió? Si que lo hizo detrás de mi, corriendo muy rápido pero esta vez yo tenía más posibilidades de ganar que él, escuché como gritaba mi nombre pero no me paré, seguí corriendo y de reojo vi como tropezó con alguien y cayó al suelo .
Pronto divisé una puerta medio abierta de donde entraba un pequeño rayo de luz.
Salí empujando la puerta y está daba al aparcamiento. Corriendo busqué a Marta y a Paula, las encontré en lo último del aparcamiento apoyadas en nuestros coches.
Paré y seguí andando hasta llegar a ellas.
Las dos intercambiaron una mirada de complicidad y me sonrieron, de oreja a oreja.
- ¿Qué a pasado? ¡cuenta, cuenta! –– gritaron ambas a la vez. Un ataque compartido.
- Nada, que me ha dado este autógrafo y las rosas. ¡Ah! y nos hemos hecho fotos –– les mentí a ambas –– Toma el autógrafo para ti, Marta –– le tendí el autógrafo que tenía a mano. El cuaderno lo guardé entre las rosas y dentro de él se quedó guardada la nota.
Marta lo cogió y sonrió, agradecida supuse por el regalo.
Paula no pareció conforme con la explicación y me miró indecisa.
- ¿Solo eso? –– preguntó Paula.
- Si, nada más –– contesté con una sonrisa finjida.
Saqué las llaves del auto y me monté rápida, no quería encontrármelo de nuevo. ¿Era un pijo vale?
- Venga que me muero de hambre –– dije. Ambas se miraron una última vez y cada una subió al auto que le correspondía. Arranqué a tiempo para ver por el retrovisor como Justin saliá y me buscaba con la mirada, para no encontrarme.
Después de una hora conduciendo llegamos a casa, subí a mi habitación, me duché y abrí el regalo.
Era un Ipod lila, como el anterior pero más lujoso; tenía todas las canciones que tenía en el anterior añadiendo canciones grabadas por Justin cantando mis canciones a capella.
Debía de dejar de pensar en él, era famoso. Un pijo, me haría daño. Eso ya lo sabía.
Me dormí pero un chillido de Marta me despertó de mi cálido sueño.
Bajé las escaleras corriendo y la vi sentada en el sofá.
- ¿Qué pasa? –– pregunté desconcertada, entonces miré a la tele y observé la explicación de aquel grito y chillé yo también.
Llegué y me senté de nuevo en la silla, pero esta vez sola porque nada más llegar se fueron Paula y Marta a cambiarse.
Estaba aburrida y mucho, esas niñas tardaban una eternidad en cambiarse y encima de todo no me habían dejado traerme los cascos del Iphone porque decían que tenía que escuchar a Justin Bieber cantar sus canciones favoritas sobre todo la de Commor denominador o algo así. dijo mi hermana Marta.
- Menoos mal.. –– dije cuándo vi que volvían de cambiarse. Que pijas son.. pensé.
- Es que a Marta se le había caído el pendiente y nos ha costado la misma vida encontrarlo –– se excusó Paula sonriente. Yo asentí y miré con cara de acusación a Marta que me sonrío pícara.
De repente se escucharon muchos chillidos y una chica de atrás de mi me empujo, algo que hizo que le metiera un codazo en la barriga y miré adelante corriendo.
Estaban abriendo las puertas y las fans estaban locas, mi hermana Marta me miró asustada y yo me preparé para meter ostias si hiciera falta. Nunca había ido a un concierto, bueno a los que hacían la banda de mis padres, pero esos no los contaba... Por lo que yo sabía, las fans de Justin Bieber eran todas unas locas que lloraban, chillaban y pegaban tirones de pelos. Yo no era fan del pijo ese pero si tenía que pegar tirones o dar puñetazos lo hacía; a mi y a mi hermana no nos tocaba ni DIOS.
Empezaron los empujones y por mi parte, los codazos. A una chiquilla le metí uno en un ojo y se le rompió el cristal de su gafa. Que no me hubiera empujado, pensé.
Aquello se me daba muy bien, me sentía... Hubiera llegado a estar Nai allí y no sobrevive nadie, pensé recordándola.
Estábamos en un megacentro oscuro, cerrado, vacío y al completo de chicas... Habían muchas que llevaban pancartas, pero no había apenas alguna que fuera exagerada... Pero las chicas si lo eran, se escuchaban chillidos por todas partes, yo estaba a la defensiva aún, por si alguna se atrevía a tocarme.
Nos hallábamos en primera fila, en el centro cerca de unas de las escaleras que conducían al escenario, que estaba lleno de personas que iban de un lado a otro.
De repente un foco apareció en el medio del escenario y a su vez un montón de bailarines por medio, las chavalas comenzaron a gritar aún más y más, alguna le estaba dando allí algo, mi hermana lloraba como una tonta y yo me reía a la vez que me asustaba de todas aquellas chifladas.
Una figura apareció debajo de aquel foco dando la espalda y yo miré para otro lado, exactamente para Paula que estaba mirando atónica, embobada y no bromeo, ni exagero cuando digo que se le escapó un poco de baba...
Empezó a cantar la canción aquella de baby y no pude contenerme, lo miré, se movía de un lado para otro saltando y sonriendo... Esa canción me gustaba, pero un poco... A mi lo que me interesaba era que se quedará quieto y poder mirar si esos eran los ojos del chico al que yo vi en la playa... podría tener mi cuaderno. Eso era por lo que había venido a ese concierto.
Terminó de cantar y empezó otra más y otra... Creo que cantó tres canciones seguidas sin apenas pararse.
Una voz femenina dijo que ahora tocaba un descanso de cinco minutos y a continuación tocaría una canción a capella nunca escuchada por él y de desconocido autor.
Yo no eché mucha cuenta y busqué en el bolso la botella de agua, me moría de sed.
De repente salió con una guitarra en sus brazos y se sentó en una silla en todo el medio del escenario. Me miró, creo que me miró a mi...y sonrió. No podía ser, habría sido a alguna de las locas de atrás que tenían una pancarta más grande que ellas mismas.
Marta chilló y en todo mi oído. La miré enfadada, me había gritado en el oído, ¿era tonta o se lo hacía?.
- ¡Aish nos ha sonreído! –– Le escuché decir, yo pasé de ella y esperé a que el pequeño saltamontes comenzará a cantar.
Era una canción preciosa y cuándo comencé a traducirla... Me era familiar...
¡Joder, claro que me era familiar! Era una de las mías. Esa canción la había escrito el año anterioe para Marcos. Bueno no para él, pero era lo que yo sentía por su culpa... El maldito pijo me había plagiado una de mis canciones favoritas.
–– Dime la verdad, que piensas de esto ahora.
¿Sueñas conmigo o me dejaste ya en el olvido?
Esto no puede acabar aquí, dime que sigues por mi.
¿Sientes lo mismo que yo? ¿Vuelas a mi alrededor? ––
Terminó de cantar y me volvió a mirar, me había reconocido y esta vez sabía que me miraba a mi.
Yo lo miré con cara de asco y él sonrió.
Marta me movió, agitándome desesperada el brazo.
- ¿Por qué lo miras así? –– me preguntó sonriendo –– ¿escuchaste que canción tan dulce? –– claro que era dulce, era mía.
Yo no le contesté y volví a buscarlo con la mirada, pero no estaba. Estaría cambiándose de ropa .
Miré a Paula, sonreía de oreja a oreja. Tenía unas ganas terribles de salir de aquel lugar, el puto cantante ese había leído mi diario... Todas mis canciones, seguramente. Ya mis sentimientos pasados estaban volando en las mentes de todos y aquella canción que canté antes de irme de vuelta a Canadá, antes de terminar las vacaciones en Madrid. Aquella canción que demostraba que Marcos me había hecho llorar estaba por todas las chicas que habían ido a ese estúpido concierto.
Estaba loca de rabia y me tuve que esforzar por contener un par de lágrimas que salían de mis ojos.
¿Quién se creía él para leer pertenencias de otras personas? ¿Por qué tenía que haberme dejado mi estúpido cuaderno en aquella estúpida playa!? Puf.
Noté como alguien me agarraba por la espalda, me dí la vuelta muy agitada y malhumorada.
Me quedé helada, callada, seria. No pude decir nada hasta que mi hermana Marta me empujó un poco.
Yo la miré e intenté decir algo, aunque no conseguí pronunciar nada.
- ¿Qué es lo que quiere? –– le pregunté a Marta refiriéndome a aquel tipo que tenía a mi lado, mirándome muy serio.
Ahí estaban, Aitor y Ane, mirándome los dos, muy acalamerados por cierto... ¿Qué querrían ahora? pensé.
Me levanté del césped, me sacudí y me dirigí a ellos.
- ¿Qué pasa? –– pregunté.
- Vamos a ir a buscar muebles y eso, para la habitación de Nai, ¿nos acompañas? –– me preguntó Ane sonriente y agarrando la mano de Aitor.
- Paso, que vaya Marta que también sabe que le podría gustar a Nai, yo me quedaré aquí y luego saldré con mis amigos –– respondí desperazándome.
Aitor me miró fríamente, le devolví una mirada similar. Gilipollas, dije para mi misma.
Ellos se metieron de nuevo dentro de la casa y yo dí una vuelta por el jardín hasta llegar al columpio, donde me senté y comencé a valancearme silenciosamente.
A la hora más o menos de estar allí, escuché el auto de alguno salir, me levanté y me metí a la casa. No es que no quisiera saber nada de lo de Nayara porque yo era la que más quería que viniera, pero no me gusta ir a ninguna parte a la que fuera Aitor. Me senté en el sofá y me puse a ver la tele, más bien el telediario.
Salieron accidentes y más desgracias... y de repente aparecieron estrellas del pop.
- Justin Bieber tiene todos sus conciertos al completo, el joven canadiense, que está de paso por su pueblo natal, esta semana ha vendido todas las entradas de su próximo concierto en menos de 3 horas, miles de fans locas esperan entusiasmadas escuchar su voz, que se hizo famoso a merito propio colgando con su madre canciones en Youtube hasta que se interesarón por él. Este joven tiene 16 años y millones de fans por el mundo, superando a muchos artistar mayores qye él y que llevan más años en la música –– puf... lo que necesitaba ahora era verlo...
- ¡DIOS! ¡quítalo, quítalo Ainhoa quita el tele! –– grité, no sé para qué coño, ya que no había nadie en casa. Cogí corriendo el mando del tele y la apagué, quedando todo en silencio.
Subí a mi cuarto, jugué con Laly, me conecté al msn, ya que llevaba desde el martes o el miércoles sin conectarme, y Nai estaría ansiosa de contarme que se estaba muriendo de nervios.
** Nai la lokkAh dice: Primaaaaa :D Tiaa debería ser yo la qe fuera a ver Justin Bieber no tú T_T
** Ainhoa the crazy girl dice : Losé Nai...
** Nai la lokkAh dice: Tia te pasa algo?
** Ainhoa the crazy girl dice: Llámame y te cuento.
Apagué el ordenador porque no tenía ni ganas de teclear y esperé a que mi móvil sonase.
- ¿Qué es lo que te ocurre Ainhoa? –– preguntó Nai desde Madrid.
- No sé, últimamente estoy así... –– respondí pensando que llevaba unos días en los que me costaba hacer todo.
- Venga, que pronto estaré contigo en Canadá, ¿sabes? Mi madre está terminando las últimas y para la semana que viene seguro que me manda. ¡Ah! y Marcos a preguntado por ti... –– me dijo picaronamente.
- Ah –– respondí un poco sosa, la verdad.
- Ainhoa... Marcos uhu... –– noté un tono de perspicacia en su voz al decir "Marcos".
- ¿Y qué te ha dicho? –– pregunté, aunque la verdad, no me interesaba nada.
- Ya sé que es lo que te ocurre... Hay otro, ya no estás por Marcos. ¿Quién es? Venga Ainhoa ¡cuenta, cuenta! –– dijo entusiasmada
- ¿Qué? Anda ya, no hay nadie... No me gusta nadie, bueno te dejo que Mike me esta llamando para salir –– dije poniéndole escusa y colgué, era una mentira hoy no saldría con Mike, quería qedar con Alex e irme con ella a dar una vuelta por ahí, no sé a distraerme.
La llamé y quedé dos horas después con ella, dijo que me recogería, básicamente o me recogían o no podía salir, porque sin coche...
Me duché relajadamente, tenía tiempo de sobra para arreglarme, salí media hora después del baño, me ricé el pelo recogiendo el flequillo hacía atrás con unas orquillas, me puse unos pantalones cortos baqueros claros y un chaleco de manga corta lila, cogí mi gorra que me compré el viernes con Marta y me pusé unos botines abiertos lila. Iba de calle, no parecía una pija, no parecía nada, simplemente.
Bajé al salón, y hasta que llegó Alex estuve arreglando la casa.
Cuándo salí para subir a su coche la vi igualita que yo, muy simple. Habíamos quedado para ir a un parque y esa era la mejor opción de ropa con la que podríamos ir.
Ella me llevó a uno en el que dice que la llevaban de pequeña, era muy grande y verde, tenía muchos columpios, algo que me encantó.
Nos sentamos primero en un banco y hablamos durante más de media hora, después como niñas chicas empezamos a correr, a tirarnos y hacer burrerias.
Llegué a mi casa muerta de cansancio y sin cenar me acosté a dormir.
Un beso en la frente me despertó, era Marta sonriente y con Laly en brazos.
- Eh, no me e enterado del chillido de Ane –– dije cayendo en la cuenta de que hoy era lunes, y eran las 12:36 de la mañana.
- Hoy no vamos al instituto, dentro de un rato vamos a donde el concierto para ser unas de las primeras mañana –– dijo, la miré con cara de no "flipes" , ella sonrió.
- ¿Qué, qué? Perdona, pero yo no quiero ser una de las primeras a mi eso me da igual –– dije enfadada, ¡coño! YO ¿para qué quiero hacer cola y pasarme la noche en la calle? ¿Estamos tontos o qué? Uff.
- Te espero abajo, Paula ha dicho que nos vemos en el spat a las 14:15. Ponte guapa y llévate una muda –– dijo Marta y salió de mi habitación llevándose a Laly con ella.
Me levanté sin muchas ganas y comencé a vestirme, yo no iría como una pija, paso vamos.
Me puse unos pantalones cortos baqueros ceñidos de color morado, un chaleco blanco de Smile y unas romanas blancas atadas. Me miré y sonreí, me gustaba ir completamente distinta a las demás y seguro qe nadie se pondría así para ir a un concierto.
Bajé y Marta me miró desagradablemente, me encanta hacerle chinchar. No dijo nada.
Subimos al coche, que hoy conduciría, y la llevé al spart dondé vimos a Paula sonriente y muy muy pija, como mi hermana Marta, igualitas.
Intenté no reírme, pero no pude contenerme durante mucho tiempo y me reí en la cara de ambas.
- Payasas –– dije picándolas.
- Pues seguro que nos mira antes que a ti –– dijo Marta picada.
- No me hace falta que me mire un pijo –– respondí sonriente.
Llegamos y ya había al menos 15 niñas haciendo cola.
Por dios, son unas exageradas...
Pasé una noche horrible sentada en una silla alcochada y apenas pude dormir, por la mañana me cambié de ropa, poniéndome un poco más formal pero seguía sencilla.
Unos pitillos grises con algunas ralladuras blancas, un chaleco blanco de tirantas con una blusa celeste mar muy, muy clara por encima que era como caída por los hombros y atada en un lado de la cintura.
¿Qué le pasaba a Mike? Se estaba acercando mucho y con mucho me quedaba corta, tenía su cara frente a mi cara y sus ojos me miraban extrañamente éxitados.
- ¿Qué? –– le pregunté nerviosa y alejándome lentamente de él.
- Soís tan especiales las dos.. –– dijo susurrando.
- ¿A qué te refieres? –– volví a preguntar extrañada. ¿Hablaba en clave?
- A que aveces me pregunto si a la que amo es a tu hermana Marta o todavía no te he olvidado.–– susurró clavando su mirada más. Aquello no marchaba nada bien... era algo realmente malo para mi.. o no... podría intentar algo serio con Mike era mi mejor amigo, la persona en la que más confiaba. Mike podría llegar a ser mi TODO, pero.. aunque Mike fuera muy atractivo, no podría ahora, todavía no.. primero debía quitarme las dudas que inundaban mi mente... ¿Podría ser Justin o no?... era siempre lo que pensaba, era la única razón de que últimamente estuviera tan perdida y seguía tan perdida que no ví como Mike se acercaba a mi hasta que noté sus labios sobre los míos dándome un beso fuerte e intentando moldearme los labios.
- ¡No Mike! –– grité empujándole unos centímetros más lejos de mí, alejando su cuerpo del mío aunque si estiraba sus brazos toparía de nuevo conmigo.
- ¿Ainhoa cuándo maduraras? ¿Qué es a lo que le temes? Soy tu mejor amigo, podría dártelo todo... –– insistió acercándose de nuevo a mi, pero esta vez si estaba en lo que debía de estar y supe huirle bien.
- ¿Y Marta qué? –– pregunté a 10 centímetros de él.
- Ella tiene a Jack, en cambio tú estas igual que yo y sé que te resulto diferente al resto, te atraígo y tú me atraes, ¿que ahí de malo en esto? Esto sería lo mejor que podrías hacer, ¿no te das cuenta? ¿Qué puedes perder estando conmigo? –– siguió insunuándose y buscando besarme otra vez, pero no... Yo no qería.
- Déjame unos días Mike, sé que sabes que me resultas atractivo y eso pero.. No sé si estoy preparada para intentar algo.. Dame una semana para saber que es lo que siento por ti –– dije apartándolo de nuevo con la mano, solo nos separaba mi mano que estaba en su pecho recta y segura de si misma.
- Prométeme que lo pensarás –– se alejó de mi.
- Lo prometo, ahora llévame a casa por favor. Es tarde y pronto será la hora de cenar... –– dije tomando aire y dejando que mi cabeza se alejará de tanta presión.
Él asintió, me despedí de Max que no paraba de mirarme y de Emily, que estaba distante de Mike, no preguntarse el por qué no intentarlo con Max. Dentro de dos volvía a Inglaterra, su país.
Mike me llevó en su auto hasta mi casa y me dejó en la puerta, sonriéndome... Intentó darme un pico pero yo me abalancé y le dí dos besos en cada mejilla.
Entre y subí corriendo a mi habitación. Allí me eché en la cama sin quitarme nada y observé el techo pensando o intentando pensar en Mike... Él tenía mucha razón a todo lo que me había propuesto... pero, ¿podría hacerlo? Es que no podía dejar de lado ni un segundo al chico de ojos color miel con destellos verdes, esos ojos eran perfectos y aunque odiaba a los pijos, ese flequillo me resultó hasta atractivo... Pero no era solo eso lo que me tenía así, si de verdad era Justin Bieber, él podría tener mi cuaderno, para mi aquel cuaderno era como un diario. Todas las canciones que escribía las hacía demostrando mis sentimientos, odio; amor; miedo; amistad. Eran demasiadas personales... ¿y si las había leído? No sé como pude dejarlo allí, soy una estupida ¡una estúpida! Puff...
Cogí mi guitarra, un nuevo cuaderno, un lápiz con goma y bajé al jardín. Entré en el recinto donde estaba la piscina clímatizada y me puse de tal manera que mis piernas quedaron rozando el agua y la guitarra sin mojarse sobre mí.
Empecé a tocar notas sin sentido alguno y canté cosas que salían de mi alma, que se escapaban sin saber el por qué.. Entonces unas peqeñas lágrimas no pudieron contenerse aún más en mis pestañas y comenzarón a caer por mi rostro.
Derrepente un escalofrío me recorrió toda la espalda y me puse tensa, muy tensa.
Dejé la guitarra de lado y sin pensarlo dos veces me tiré al agua con la ropa incluída.
Comencé a nadar y sonreí, casi nunca me bañaba por que me daba verguenza que Aitor me mirará en vikini, aunque me muriera de ganas nunca me dejaba ver en vikini cuándo alguien que no me callerá bien estubiera presente.
No era que estubiera gorda ni muy delgada, tenía buen cuerpo por eso mi hermana Ane quería qe yo fuera modelo. Pero ese era su sueño no el mío, el mío era cumplir los sueños de mi padre, uno ya lo hacía, ser parte de su familia más o menos feliz, y el otro era ser cantante y aunque ahora no podía, algún día lo conseguiría.
Derrepente en mi mente apareció unas nuevas frases, muy bonitas que pronto formaron una dulce melodía, corriendo me avalancé al cuaderno y empecé a anotarlas, estaba deseando terminará para cantarla.
La terminé y comencé a nadar entonandola, no quería cantarla en español, la canté en inglés, algo muy extraño en mi. Puesto qe lo qe más me gustaba era el flamenco y no el pop, pero esta canción me salió, así.
Cuando terminé de taralearla sonreí para misma, me sumergí dentro del agua y salí empapada de la piscina. Recogí todo lo que me había traido (incluyendo los tacones dejados a la entrada) y salí de allí, tenía un poco de frío por lo que aligeré el paso hasta entrar en casa, silenciosa... Me metí en la ducha de mi habitación, me bañé rápidamente y me acosté en la cama sonriendo y acariciando a Laly que me había estado esperando todo el tiempo en mi cuarto jugueteando con los peluches y la pelota.
No me quedé dormida tan fácilmnte como en la noche anterior, pero tampoco me costó mucho dormirme, quizás tarde media o tres cuartos de hora, nada más.
Me deperté temprano y salí de nuevo al jardín, a respirar aire fresco, me tumbé en el césped y observé como amanecía lentamente, el cielo estaba rojizo y a lo lejos se veía pequeños destellos azules. Sonreí plácidamrnte y volví a quedarme dormida.
- ¡Ainhoa! –– escuché gritar mi nombre, me levanté agitadamente y miré hacía la puerta trasera de mi casa.
Ahí estaban, como no.
Él la miró serio, por lo que yo sabía, odiaba que Ane tomará desiciones sin antes hablarlo con él, pero por una vez agradecí que callará.
Empezó a pensar algo porqe lo ví muy callado mirándome fijamente. Jódete has perdido esta vez.
Derrepente apareció una sonrisa en su cara, de esas que me dan tanto coraje y miró a Marta. A saber que se le había ocurrido a este ahora..
- Bueno, entonces hoy ireís de compras no, ¿Marta?–– preguntó. Joder, ya me lo tuvo que estropear todo. Los viernes acostumbraba a dormir toda toda la tarde, para recuperar las horas perdidas durante la semana y así el sábado pegármelo sin volver a casa para estar con mis amigos y eso por ahí
- ¡Si! –– gritó Marta entusiasmada, levantándose y abrazándome como anteriormente no pudo hacer porque Ane le dirigió una mirada severa de comportamiento.
Yo miré solamente, de la peor manera qe pude, a Aitor y él agrandó su sonrisa aún más. No me apetecía nada de nada salir a comprar, no era que no me gustase, a mi me gustaba como a todas las chicas de mi edad, pero no me gustaba ir con Marta de compras.. ¿por qué? Porque quería que nos lo compraramos todo a juego y yo eso lo odiaba. Dos personas iguales me parece una falta total de personalidad... Y por eso todo lo que me compraba igual que mi hermana estaba guardado en el ropero sin estrenar siquiera.
Terminé de almozar y subí a mi habitación, jugué un buen rato con Laly, haciéndole de todo como a mi me gustaba y se quedó dormida en mi cama toda despatarrada.
Bajé las escaleras y me dirigí con Marta al taxi que anteriormente ella había pedido. Subímos y nos llevó al centro comercial de allí, de Ontario.
Marta empezó como loca a entrar en tiendas, comprándose de todo y la mayoría de color rosa... Yo en cambió no me compré nada aún.
De repente ví en un escaparate una gorra morada, chulísima puff madre me encantaban ese tipo de gorras como aquellas. Eran como la de los raperos, pero a mi no me gustaba nada su música pero si sus gorras.
Entré sin decirle nada a Marta y me la compré. Salí contentisíma, ella me miró con cara de desaprobación, hice como si nada y seguí mirando tiendas.
Me compré algún que otro chaleco lila o turqesa, mis colores favoritos y los que estaba segura de que me pondría ya que los demás colores nunca me hacían buen contraste.
Llegamos a casa, cenadas y todo. A Marta se le había apetecido comer una hamburguesa y yo tuve qe comprarme una, como siempre la dejé casi entera, no me apetecía cenar. Cenaba muy pocas veces.
Subí a mi habitación sin saludar a Ane, que estaba en el salón con Aitor y sin despedirme de Marta. Estaba agotada, lo único que quería era descansar. Le rellené la cómida a Laly y me acosté, en menos de diez minutos me quedé dormida.
Un mensaje de móvil me despertó, no era de Nayara, tranquilidad. Era de Mike, para que me arreglará, me recogería en una hora. Según él tenía un planazo para el sábado y tenía sería una sorpresa para mi.
Me arreglé, me puse mis pitillos blancos mi blusa ceñida celeste y mis tacones del mismo tono que los zapatos... Mi bolso a juego con el chaleco y los tacones, me puse una diadema blanca, dejándome unas pequeñas ondulaciones en mi pelo castaño oscuro largo.
Salí de mi casa tranquila y esperé a divisar el coche de Mike.
Veinte minutos después de la hora prevista lo vi. Su deportivo verde era demasiado llamativo...
Yo me subí intentando tener una cara de enfado desente, aunque en realidad me estaba riendo a más no poder, ¿por qué? Por la cara de pillo que tenía Mike, se había quedado mirando a mi hermana buscándome y derrepente me divisó a mi.
- Ves, esto esta mucho mejor. Desde luego quién te viera y quién te ve... –– aquello era un cumplido.
- ¿A qué te refieres? –– pregunté acomodándome en el sillón.
- Pues que con él uniforme se te ve una niña rica pija y ahora se te ve una niña extrovertida y preciosa –– Yo le agradecí aquel cumplido con una sonrisa pícara. Arrancó el auto.
Llegamos a una casa muy conocida para mi.. su casa, le miré con cara de.."¿este es tu planazo?" Él sonrió.
- Venga Ainhoa, ¡que mi familia quiere conocer a mi mejor amiga! –– dijo abriéndome la puerta del coche.
- Oh como un caballero –– me burlé.
Rió irónicamente.
Entramos en su casa y saludé a sus padres que yo ya conocía desde hacía un año más o menos.
- Mira este es mi primo Max y aquella mi prima Emily –– señaló a dos chicos de nuestra edad. ¡Max era un bombón! Le miré con descaró, me sonrió y se sonrojó.
- Menudo primo.. –– le dije sonriendo.
- El más ligón –– Rió.
Me acerqué a él y estuve hablando toda la tarde con él. De repente se acerco bastante a mi, tanto que podía notar su respiración acariciando mi rostro.
Levanté mi cara y lo miré de frente... iba a lanzarme pero no pude. Algo dentro de mi me lo impidió y tuve que levantarme y salir corriendo hasta donde se encontraba Mike con su prima Emily, hablando los dos tranquilamente.
Miré desconcertada a Mike, él se acercó a mi y me miró preocupado.
- He visto que no te has lanzado.. –– dijo cuando ya estábamos un poco más alejados de los demás.
- No puedo.. –– susurré.
- ¿Por qué? –– preguntó.
- No lo sé –– mentí. Si que lo sabía... cuando estaba a punto de besarlo apareció el chico de la playa y no pude lanzarme... Pobre Max, lo había dejado todo cortado por un estúpido desconocido, estaba obsesionada... No sé el por qué, pero necesitaba saber quién era ese chico, tenía que saber si era o no el tal Justin Bieber. Era pura necesidad.
- Ainhoa... creo... –– intentó decir Mike, acercándose mucho a mi.
Marta estaba muda, no hablaba solo me miraba.
Me senté en la cama a su lado redondeando las piernas con mis brazos y mirandola más seriamente, odiaba que se quedará callada, era algo que me estremecía por dentro...
- Estoy... confusa.. –– dijo con un hilo de voz.
- Explícate –– dije intentando entender que podría pasarle a mi hermana, tan loca siempre y feliz.
- Llevo unos días tonteando con Mike y eso... Y ahora, justamente ahora que empieza a gustarme, Jack me ha pedido volver. Dice que me extraña mucho y que se arrepiente de haberme dicho eso de qe era cría y tal... Nosé que debo hacer, yo sigo sintiendo algo por Jack, nosé que exactamente, pero algo siento y Mike... nosé que es lo que siente él –– dijo Marta mirando a Laly y acariciandola, ví como una lágrima le caía por la mejilla y me acerqué a ella para abrazarla. Lloró sobre mi hombro hasta que se tranquilizó.
- Eh, tranquila... deja que pase lo que deba pasar, no te metas presión y sí Jack ahora quiere y tú no, es culpa de él no tuya... ¿vale? Pasa de ralladuras de cabeza, que no sirven para nada.. –– dije tranquilizandola y acariciandole su hermoso pelo castaño largo y ondulado.
Ella me miró, se secó las lágrimas que tenía aun en sus ojos marrones claros y me sonrió.
Nos dimos mucha prisa en llegar a casa de Paula, llegabamos tarde, cinco minutos tarde exactamente, pero Paula nos esperaba como siempre. Que buena es mi rubia, pensé.
Arranco el auto y nos llevó al instituto como cada mañana..
Ya estabamos en la hora del recreo y yo estaba con Sarah, la mejor amiga de mi hermana Marta y gemela de Jack, si si gemelos... eran identicos solo cambiaba el pelo y el color de ojos, Jack los tenía más claros que Sarah..
Estábamos mirando a Marta, estaba tonteando con Mike en este mismo instante, estaban los dos muy pegados hablandose y mirándose, era bonito verlos. Pero ahí se acercaba Jack, muy sonriente e iva para Marta, puff... ¡que mal royo me da esto!.
- Eh, Sarah dime la verdad... ¿tu hermano la quiere? –– pregunté mirandola a la cara.
- No sé, es que no sé que le pasa de verdad... Me da miedo.. –– respondió.
- ¿Qué es lo que te da miedo? –– pregunté confusa.
- Sus cambios –– respondió mirándome preocupada.
-¿ Qué cambi.. –– no pude terminar mi pregunta por que se escucho un tremendo grito que casi me dejó sorda.
Miré asustada a mi hermana. Era ella la que había gritado, pero chillaba dandole un dulce abrazo a Jack y Mike la miraba triste. Joder...
Corrí hacía su posición y le dí un golpecito en la espalda para que me mirará.
- ¿Qué es lo qe pasa? –– pregunté extrañada.
- Mira lo que me ha regalado Jack, ¿a qué es precioso? –– dijo tendiéndome su mano.
Era una esclava de oro, en la que ponía Marta, muy fina y bonita la verdad. Pero a Jack eso no le habría supuesto nada, su familia era una de las más ricas del país, tenían una gran empresa que pasaba de generación en generación, y él era un pijo como su hermana, pero eran un poco más callejeros que los demás.
Yo le sonreí y miré a Mike, que estaba un poco desorientado en aquel momento. Lo cogí de la mano y me lo llevé conmigo para la clase, ya que qedarían unos 3 minutos para que tocará. Mientrás llegabamos y no, tocó el timbre y él seguía serio, con la mirada perdida... La estaba perdiendo, él lo sabía y yo me sentía igual de mal que él en aquel momento.
Nos sentamos, tocaba química así que me senté con él e intenté que se centrará en la clase, aunque no lo conseguí.
Llegamos a casa, después de un largo día de instituto... Marta aún no había decidido nada y Mike no había hablado con ella desde antes de ser interrumpido por Jack. Aquel chico realmente me caía bien, pero era un convenido y me daba coraje.
Estaba segura de que quería volver con Marta porque Mike y ella estaban a punto de caer...
- Ainhoa, ayudame para que Aitor me dejé ir al concierto, sabes que es muy importante para mi.. –– me rogó Marta entrando en mi habitación y mirándome con cara de pena.
- No me mires así Marta –– le imploré, mi hermana era un punto débil fuerte para mi –– bueno haré todo lo que pueda, no quiero verte triste.. –– le dije sonriendo.
Me levanté y la acompañé a la cocina, donde Ane estaba haciendo ya el almuerzo.
En unos 20 minutos llegaría Aitor de trabajar, por lo que sabía había llegado por la mañana pero se volvió a terminar unas cuantas cosas pendientes de la revista. Si llebaba una revista y mi hermana era la revisadora. Aunque aveces también se encargaba de algunas entrevistas ynos llebaba a mi y a Marta con ella...
Llegó Aitor, con una sonrisa de oreja a oreja. Soltó las cosas en el suelo, como no.
Se sentó en una silla y nos saludó con la mano.
Marta me miró e hizó que la acompñará a la mesa, para darle refuerzos si él no la dejaba.
Nos sentamos a comer y Marta me dió de repente y sin previo aviso, un pisotón en el que yo exclame un "¡AH!" y la miré un poco irritada.
- Ane... esto yo.. quisiera que me dejaraís el martes ir a un concierto que da Justin Bieber... por favor –– Pidió mi hermana Marta sonriente.
- Eres muy peqeña para ir sola Marta... –– contestó Aitor, como siempre, queriendo llevar el mando.
- Pero no voy sola, voy con Paula –– repuso ella.
- No es una familiar –– conclulló él.
- Pero es como si lo fuera –– intervine. Me miró pensativo y dudó.
- Marta irás si tu hermana Ainhoa va también –– dijo al fin.
- ¿Qué?¡¿Por qué! Sabeís que odio a ese cantante. ¡No! no puedes hacerme esto –– grité. ¿Estaba loco o qué? Él me miró y rió, esto era un reto para él, otro juego... Me estaba haciendo quedar mal con mi hermana Marta. Me estaba poniendo la espada contra la pared...
Pensé en el concierto, ver a Justin Bieber... mi alma me dijo si y mi mente reaccionó al mismo tiempo que gritaba un no... Pero realmente necesitaba saber si él era el chico de la playa. Quizás tuviera aún mi cuaderno.
- Si. Tranquila Marta iré contigo –– susurré aceptando el reto de Aitor –– Pero me lo pagáis ustedes y me tendréis que dejar el coche.
- Esta bien –– contestó Ane adelantándose a Aitor.