Ahí estaban, Aitor y Ane, mirándome los dos, muy acalamerados por cierto... ¿Qué querrían ahora? pensé.
Me levanté del césped, me sacudí y me dirigí a ellos.
- ¿Qué pasa? –– pregunté.
- Vamos a ir a buscar muebles y eso, para la habitación de Nai, ¿nos acompañas? –– me preguntó Ane sonriente y agarrando la mano de Aitor.
- Paso, que vaya Marta que también sabe que le podría gustar a Nai, yo me quedaré aquí y luego saldré con mis amigos –– respondí desperazándome.
Aitor me miró fríamente, le devolví una mirada similar. Gilipollas, dije para mi misma.
Ellos se metieron de nuevo dentro de la casa y yo dí una vuelta por el jardín hasta llegar al columpio, donde me senté y comencé a valancearme silenciosamente.
A la hora más o menos de estar allí, escuché el auto de alguno salir, me levanté y me metí a la casa. No es que no quisiera saber nada de lo de Nayara porque yo era la que más quería que viniera, pero no me gusta ir a ninguna parte a la que fuera Aitor. Me senté en el sofá y me puse a ver la tele, más bien el telediario.
Salieron accidentes y más desgracias... y de repente aparecieron estrellas del pop.
- Justin Bieber tiene todos sus conciertos al completo, el joven canadiense, que está de paso por su pueblo natal, esta semana ha vendido todas las entradas de su próximo concierto en menos de 3 horas, miles de fans locas esperan entusiasmadas escuchar su voz, que se hizo famoso a merito propio colgando con su madre canciones en Youtube hasta que se interesarón por él. Este joven tiene 16 años y millones de fans por el mundo, superando a muchos artistar mayores qye él y que llevan más años en la música –– puf... lo que necesitaba ahora era verlo...
- ¡DIOS! ¡quítalo, quítalo Ainhoa quita el tele! –– grité, no sé para qué coño, ya que no había nadie en casa. Cogí corriendo el mando del tele y la apagué, quedando todo en silencio.
Subí a mi cuarto, jugué con Laly, me conecté al msn, ya que llevaba desde el martes o el miércoles sin conectarme, y Nai estaría ansiosa de contarme que se estaba muriendo de nervios.
** Nai la lokkAh dice: Primaaaaa :D Tiaa debería ser yo la qe fuera a ver Justin Bieber no tú T_T
** Ainhoa the crazy girl dice : Losé Nai...
** Nai la lokkAh dice: Tia te pasa algo?
** Ainhoa the crazy girl dice: Llámame y te cuento.
Apagué el ordenador porque no tenía ni ganas de teclear y esperé a que mi móvil sonase.
- ¿Qué es lo que te ocurre Ainhoa? –– preguntó Nai desde Madrid.
- No sé, últimamente estoy así... –– respondí pensando que llevaba unos días en los que me costaba hacer todo.
- Venga, que pronto estaré contigo en Canadá, ¿sabes? Mi madre está terminando las últimas y para la semana que viene seguro que me manda. ¡Ah! y Marcos a preguntado por ti... –– me dijo picaronamente.
- Ah –– respondí un poco sosa, la verdad.
- Ainhoa... Marcos uhu... –– noté un tono de perspicacia en su voz al decir "Marcos".
- ¿Y qué te ha dicho? –– pregunté, aunque la verdad, no me interesaba nada.
- Ya sé que es lo que te ocurre... Hay otro, ya no estás por Marcos. ¿Quién es? Venga Ainhoa ¡cuenta, cuenta! –– dijo entusiasmada
- ¿Qué? Anda ya, no hay nadie... No me gusta nadie, bueno te dejo que Mike me esta llamando para salir –– dije poniéndole escusa y colgué, era una mentira hoy no saldría con Mike, quería qedar con Alex e irme con ella a dar una vuelta por ahí, no sé a distraerme.
La llamé y quedé dos horas después con ella, dijo que me recogería, básicamente o me recogían o no podía salir, porque sin coche...
Me duché relajadamente, tenía tiempo de sobra para arreglarme, salí media hora después del baño, me ricé el pelo recogiendo el flequillo hacía atrás con unas orquillas, me puse unos pantalones cortos baqueros claros y un chaleco de manga corta lila, cogí mi gorra que me compré el viernes con Marta y me pusé unos botines abiertos lila. Iba de calle, no parecía una pija, no parecía nada, simplemente.
Bajé al salón, y hasta que llegó Alex estuve arreglando la casa.
Cuándo salí para subir a su coche la vi igualita que yo, muy simple. Habíamos quedado para ir a un parque y esa era la mejor opción de ropa con la que podríamos ir.
Ella me llevó a uno en el que dice que la llevaban de pequeña, era muy grande y verde, tenía muchos columpios, algo que me encantó.
Nos sentamos primero en un banco y hablamos durante más de media hora, después como niñas chicas empezamos a correr, a tirarnos y hacer burrerias.
Llegué a mi casa muerta de cansancio y sin cenar me acosté a dormir.
Un beso en la frente me despertó, era Marta sonriente y con Laly en brazos.
- Eh, no me e enterado del chillido de Ane –– dije cayendo en la cuenta de que hoy era lunes, y eran las 12:36 de la mañana.
- Hoy no vamos al instituto, dentro de un rato vamos a donde el concierto para ser unas de las primeras mañana –– dijo, la miré con cara de no "flipes" , ella sonrió.
- ¿Qué, qué? Perdona, pero yo no quiero ser una de las primeras a mi eso me da igual –– dije enfadada, ¡coño! YO ¿para qué quiero hacer cola y pasarme la noche en la calle? ¿Estamos tontos o qué? Uff.
- Te espero abajo, Paula ha dicho que nos vemos en el spat a las 14:15. Ponte guapa y llévate una muda –– dijo Marta y salió de mi habitación llevándose a Laly con ella.
Me levanté sin muchas ganas y comencé a vestirme, yo no iría como una pija, paso vamos.
Me puse unos pantalones cortos baqueros ceñidos de color morado, un chaleco blanco de Smile y unas romanas blancas atadas. Me miré y sonreí, me gustaba ir completamente distinta a las demás y seguro qe nadie se pondría así para ir a un concierto.
Bajé y Marta me miró desagradablemente, me encanta hacerle chinchar. No dijo nada.
Subimos al coche, que hoy conduciría, y la llevé al spart dondé vimos a Paula sonriente y muy muy pija, como mi hermana Marta, igualitas.
Intenté no reírme, pero no pude contenerme durante mucho tiempo y me reí en la cara de ambas.
- Payasas –– dije picándolas.
- Pues seguro que nos mira antes que a ti –– dijo Marta picada.
- No me hace falta que me mire un pijo –– respondí sonriente.
Llegamos y ya había al menos 15 niñas haciendo cola.
Por dios, son unas exageradas...
Pasé una noche horrible sentada en una silla alcochada y apenas pude dormir, por la mañana me cambié de ropa, poniéndome un poco más formal pero seguía sencilla.
Unos pitillos grises con algunas ralladuras blancas, un chaleco blanco de tirantas con una blusa celeste mar muy, muy clara por encima que era como caída por los hombros y atada en un lado de la cintura.
¿Qué le pasaba a Mike? Se estaba acercando mucho y con mucho me quedaba corta, tenía su cara frente a mi cara y sus ojos me miraban extrañamente éxitados.
- ¿Qué? –– le pregunté nerviosa y alejándome lentamente de él.
- Soís tan especiales las dos.. –– dijo susurrando.
- ¿A qué te refieres? –– volví a preguntar extrañada. ¿Hablaba en clave?
- A que aveces me pregunto si a la que amo es a tu hermana Marta o todavía no te he olvidado.–– susurró clavando su mirada más. Aquello no marchaba nada bien... era algo realmente malo para mi.. o no... podría intentar algo serio con Mike era mi mejor amigo, la persona en la que más confiaba. Mike podría llegar a ser mi TODO, pero.. aunque Mike fuera muy atractivo, no podría ahora, todavía no.. primero debía quitarme las dudas que inundaban mi mente... ¿Podría ser Justin o no?... era siempre lo que pensaba, era la única razón de que últimamente estuviera tan perdida y seguía tan perdida que no ví como Mike se acercaba a mi hasta que noté sus labios sobre los míos dándome un beso fuerte e intentando moldearme los labios.
- ¡No Mike! –– grité empujándole unos centímetros más lejos de mí, alejando su cuerpo del mío aunque si estiraba sus brazos toparía de nuevo conmigo.
- ¿Ainhoa cuándo maduraras? ¿Qué es a lo que le temes? Soy tu mejor amigo, podría dártelo todo... –– insistió acercándose de nuevo a mi, pero esta vez si estaba en lo que debía de estar y supe huirle bien.
- ¿Y Marta qué? –– pregunté a 10 centímetros de él.
- Ella tiene a Jack, en cambio tú estas igual que yo y sé que te resulto diferente al resto, te atraígo y tú me atraes, ¿que ahí de malo en esto? Esto sería lo mejor que podrías hacer, ¿no te das cuenta? ¿Qué puedes perder estando conmigo? –– siguió insunuándose y buscando besarme otra vez, pero no... Yo no qería.
- Déjame unos días Mike, sé que sabes que me resultas atractivo y eso pero.. No sé si estoy preparada para intentar algo.. Dame una semana para saber que es lo que siento por ti –– dije apartándolo de nuevo con la mano, solo nos separaba mi mano que estaba en su pecho recta y segura de si misma.
- Prométeme que lo pensarás –– se alejó de mi.
- Lo prometo, ahora llévame a casa por favor. Es tarde y pronto será la hora de cenar... –– dije tomando aire y dejando que mi cabeza se alejará de tanta presión.
Él asintió, me despedí de Max que no paraba de mirarme y de Emily, que estaba distante de Mike, no preguntarse el por qué no intentarlo con Max. Dentro de dos volvía a Inglaterra, su país.
Mike me llevó en su auto hasta mi casa y me dejó en la puerta, sonriéndome... Intentó darme un pico pero yo me abalancé y le dí dos besos en cada mejilla.
Entre y subí corriendo a mi habitación. Allí me eché en la cama sin quitarme nada y observé el techo pensando o intentando pensar en Mike... Él tenía mucha razón a todo lo que me había propuesto... pero, ¿podría hacerlo? Es que no podía dejar de lado ni un segundo al chico de ojos color miel con destellos verdes, esos ojos eran perfectos y aunque odiaba a los pijos, ese flequillo me resultó hasta atractivo... Pero no era solo eso lo que me tenía así, si de verdad era Justin Bieber, él podría tener mi cuaderno, para mi aquel cuaderno era como un diario. Todas las canciones que escribía las hacía demostrando mis sentimientos, odio; amor; miedo; amistad. Eran demasiadas personales... ¿y si las había leído? No sé como pude dejarlo allí, soy una estupida ¡una estúpida! Puff...
Cogí mi guitarra, un nuevo cuaderno, un lápiz con goma y bajé al jardín. Entré en el recinto donde estaba la piscina clímatizada y me puse de tal manera que mis piernas quedaron rozando el agua y la guitarra sin mojarse sobre mí.
Empecé a tocar notas sin sentido alguno y canté cosas que salían de mi alma, que se escapaban sin saber el por qué.. Entonces unas peqeñas lágrimas no pudieron contenerse aún más en mis pestañas y comenzarón a caer por mi rostro.
Derrepente un escalofrío me recorrió toda la espalda y me puse tensa, muy tensa.
Dejé la guitarra de lado y sin pensarlo dos veces me tiré al agua con la ropa incluída.
Comencé a nadar y sonreí, casi nunca me bañaba por que me daba verguenza que Aitor me mirará en vikini, aunque me muriera de ganas nunca me dejaba ver en vikini cuándo alguien que no me callerá bien estubiera presente.
No era que estubiera gorda ni muy delgada, tenía buen cuerpo por eso mi hermana Ane quería qe yo fuera modelo. Pero ese era su sueño no el mío, el mío era cumplir los sueños de mi padre, uno ya lo hacía, ser parte de su familia más o menos feliz, y el otro era ser cantante y aunque ahora no podía, algún día lo conseguiría.
Derrepente en mi mente apareció unas nuevas frases, muy bonitas que pronto formaron una dulce melodía, corriendo me avalancé al cuaderno y empecé a anotarlas, estaba deseando terminará para cantarla.
La terminé y comencé a nadar entonandola, no quería cantarla en español, la canté en inglés, algo muy extraño en mi. Puesto qe lo qe más me gustaba era el flamenco y no el pop, pero esta canción me salió, así.
Cuando terminé de taralearla sonreí para misma, me sumergí dentro del agua y salí empapada de la piscina. Recogí todo lo que me había traido (incluyendo los tacones dejados a la entrada) y salí de allí, tenía un poco de frío por lo que aligeré el paso hasta entrar en casa, silenciosa... Me metí en la ducha de mi habitación, me bañé rápidamente y me acosté en la cama sonriendo y acariciando a Laly que me había estado esperando todo el tiempo en mi cuarto jugueteando con los peluches y la pelota.
No me quedé dormida tan fácilmnte como en la noche anterior, pero tampoco me costó mucho dormirme, quizás tarde media o tres cuartos de hora, nada más.
Me deperté temprano y salí de nuevo al jardín, a respirar aire fresco, me tumbé en el césped y observé como amanecía lentamente, el cielo estaba rojizo y a lo lejos se veía pequeños destellos azules. Sonreí plácidamrnte y volví a quedarme dormida.
- ¡Ainhoa! –– escuché gritar mi nombre, me levanté agitadamente y miré hacía la puerta trasera de mi casa.
Ahí estaban, como no.
Él la miró serio, por lo que yo sabía, odiaba que Ane tomará desiciones sin antes hablarlo con él, pero por una vez agradecí que callará.
Empezó a pensar algo porqe lo ví muy callado mirándome fijamente. Jódete has perdido esta vez.
Derrepente apareció una sonrisa en su cara, de esas que me dan tanto coraje y miró a Marta. A saber que se le había ocurrido a este ahora..
- Bueno, entonces hoy ireís de compras no, ¿Marta?–– preguntó. Joder, ya me lo tuvo que estropear todo. Los viernes acostumbraba a dormir toda toda la tarde, para recuperar las horas perdidas durante la semana y así el sábado pegármelo sin volver a casa para estar con mis amigos y eso por ahí
- ¡Si! –– gritó Marta entusiasmada, levantándose y abrazándome como anteriormente no pudo hacer porque Ane le dirigió una mirada severa de comportamiento.
Yo miré solamente, de la peor manera qe pude, a Aitor y él agrandó su sonrisa aún más. No me apetecía nada de nada salir a comprar, no era que no me gustase, a mi me gustaba como a todas las chicas de mi edad, pero no me gustaba ir con Marta de compras.. ¿por qué? Porque quería que nos lo compraramos todo a juego y yo eso lo odiaba. Dos personas iguales me parece una falta total de personalidad... Y por eso todo lo que me compraba igual que mi hermana estaba guardado en el ropero sin estrenar siquiera.
Terminé de almozar y subí a mi habitación, jugué un buen rato con Laly, haciéndole de todo como a mi me gustaba y se quedó dormida en mi cama toda despatarrada.
Bajé las escaleras y me dirigí con Marta al taxi que anteriormente ella había pedido. Subímos y nos llevó al centro comercial de allí, de Ontario.
Marta empezó como loca a entrar en tiendas, comprándose de todo y la mayoría de color rosa... Yo en cambió no me compré nada aún.
De repente ví en un escaparate una gorra morada, chulísima puff madre me encantaban ese tipo de gorras como aquellas. Eran como la de los raperos, pero a mi no me gustaba nada su música pero si sus gorras.
Entré sin decirle nada a Marta y me la compré. Salí contentisíma, ella me miró con cara de desaprobación, hice como si nada y seguí mirando tiendas.
Me compré algún que otro chaleco lila o turqesa, mis colores favoritos y los que estaba segura de que me pondría ya que los demás colores nunca me hacían buen contraste.
Llegamos a casa, cenadas y todo. A Marta se le había apetecido comer una hamburguesa y yo tuve qe comprarme una, como siempre la dejé casi entera, no me apetecía cenar. Cenaba muy pocas veces.
Subí a mi habitación sin saludar a Ane, que estaba en el salón con Aitor y sin despedirme de Marta. Estaba agotada, lo único que quería era descansar. Le rellené la cómida a Laly y me acosté, en menos de diez minutos me quedé dormida.
Un mensaje de móvil me despertó, no era de Nayara, tranquilidad. Era de Mike, para que me arreglará, me recogería en una hora. Según él tenía un planazo para el sábado y tenía sería una sorpresa para mi.
Me arreglé, me puse mis pitillos blancos mi blusa ceñida celeste y mis tacones del mismo tono que los zapatos... Mi bolso a juego con el chaleco y los tacones, me puse una diadema blanca, dejándome unas pequeñas ondulaciones en mi pelo castaño oscuro largo.
Salí de mi casa tranquila y esperé a divisar el coche de Mike.
Veinte minutos después de la hora prevista lo vi. Su deportivo verde era demasiado llamativo...
Yo me subí intentando tener una cara de enfado desente, aunque en realidad me estaba riendo a más no poder, ¿por qué? Por la cara de pillo que tenía Mike, se había quedado mirando a mi hermana buscándome y derrepente me divisó a mi.
- Ves, esto esta mucho mejor. Desde luego quién te viera y quién te ve... –– aquello era un cumplido.
- ¿A qué te refieres? –– pregunté acomodándome en el sillón.
- Pues que con él uniforme se te ve una niña rica pija y ahora se te ve una niña extrovertida y preciosa –– Yo le agradecí aquel cumplido con una sonrisa pícara. Arrancó el auto.
Llegamos a una casa muy conocida para mi.. su casa, le miré con cara de.."¿este es tu planazo?" Él sonrió.
- Venga Ainhoa, ¡que mi familia quiere conocer a mi mejor amiga! –– dijo abriéndome la puerta del coche.
- Oh como un caballero –– me burlé.
Rió irónicamente.
Entramos en su casa y saludé a sus padres que yo ya conocía desde hacía un año más o menos.
- Mira este es mi primo Max y aquella mi prima Emily –– señaló a dos chicos de nuestra edad. ¡Max era un bombón! Le miré con descaró, me sonrió y se sonrojó.
- Menudo primo.. –– le dije sonriendo.
- El más ligón –– Rió.
Me acerqué a él y estuve hablando toda la tarde con él. De repente se acerco bastante a mi, tanto que podía notar su respiración acariciando mi rostro.
Levanté mi cara y lo miré de frente... iba a lanzarme pero no pude. Algo dentro de mi me lo impidió y tuve que levantarme y salir corriendo hasta donde se encontraba Mike con su prima Emily, hablando los dos tranquilamente.
Miré desconcertada a Mike, él se acercó a mi y me miró preocupado.
- He visto que no te has lanzado.. –– dijo cuando ya estábamos un poco más alejados de los demás.
- No puedo.. –– susurré.
- ¿Por qué? –– preguntó.
- No lo sé –– mentí. Si que lo sabía... cuando estaba a punto de besarlo apareció el chico de la playa y no pude lanzarme... Pobre Max, lo había dejado todo cortado por un estúpido desconocido, estaba obsesionada... No sé el por qué, pero necesitaba saber quién era ese chico, tenía que saber si era o no el tal Justin Bieber. Era pura necesidad.
- Ainhoa... creo... –– intentó decir Mike, acercándose mucho a mi.
Marta estaba muda, no hablaba solo me miraba.
Me senté en la cama a su lado redondeando las piernas con mis brazos y mirandola más seriamente, odiaba que se quedará callada, era algo que me estremecía por dentro...
- Estoy... confusa.. –– dijo con un hilo de voz.
- Explícate –– dije intentando entender que podría pasarle a mi hermana, tan loca siempre y feliz.
- Llevo unos días tonteando con Mike y eso... Y ahora, justamente ahora que empieza a gustarme, Jack me ha pedido volver. Dice que me extraña mucho y que se arrepiente de haberme dicho eso de qe era cría y tal... Nosé que debo hacer, yo sigo sintiendo algo por Jack, nosé que exactamente, pero algo siento y Mike... nosé que es lo que siente él –– dijo Marta mirando a Laly y acariciandola, ví como una lágrima le caía por la mejilla y me acerqué a ella para abrazarla. Lloró sobre mi hombro hasta que se tranquilizó.
- Eh, tranquila... deja que pase lo que deba pasar, no te metas presión y sí Jack ahora quiere y tú no, es culpa de él no tuya... ¿vale? Pasa de ralladuras de cabeza, que no sirven para nada.. –– dije tranquilizandola y acariciandole su hermoso pelo castaño largo y ondulado.
Ella me miró, se secó las lágrimas que tenía aun en sus ojos marrones claros y me sonrió.
Nos dimos mucha prisa en llegar a casa de Paula, llegabamos tarde, cinco minutos tarde exactamente, pero Paula nos esperaba como siempre. Que buena es mi rubia, pensé.
Arranco el auto y nos llevó al instituto como cada mañana..
Ya estabamos en la hora del recreo y yo estaba con Sarah, la mejor amiga de mi hermana Marta y gemela de Jack, si si gemelos... eran identicos solo cambiaba el pelo y el color de ojos, Jack los tenía más claros que Sarah..
Estábamos mirando a Marta, estaba tonteando con Mike en este mismo instante, estaban los dos muy pegados hablandose y mirándose, era bonito verlos. Pero ahí se acercaba Jack, muy sonriente e iva para Marta, puff... ¡que mal royo me da esto!.
- Eh, Sarah dime la verdad... ¿tu hermano la quiere? –– pregunté mirandola a la cara.
- No sé, es que no sé que le pasa de verdad... Me da miedo.. –– respondió.
- ¿Qué es lo que te da miedo? –– pregunté confusa.
- Sus cambios –– respondió mirándome preocupada.
-¿ Qué cambi.. –– no pude terminar mi pregunta por que se escucho un tremendo grito que casi me dejó sorda.
Miré asustada a mi hermana. Era ella la que había gritado, pero chillaba dandole un dulce abrazo a Jack y Mike la miraba triste. Joder...
Corrí hacía su posición y le dí un golpecito en la espalda para que me mirará.
- ¿Qué es lo qe pasa? –– pregunté extrañada.
- Mira lo que me ha regalado Jack, ¿a qué es precioso? –– dijo tendiéndome su mano.
Era una esclava de oro, en la que ponía Marta, muy fina y bonita la verdad. Pero a Jack eso no le habría supuesto nada, su familia era una de las más ricas del país, tenían una gran empresa que pasaba de generación en generación, y él era un pijo como su hermana, pero eran un poco más callejeros que los demás.
Yo le sonreí y miré a Mike, que estaba un poco desorientado en aquel momento. Lo cogí de la mano y me lo llevé conmigo para la clase, ya que qedarían unos 3 minutos para que tocará. Mientrás llegabamos y no, tocó el timbre y él seguía serio, con la mirada perdida... La estaba perdiendo, él lo sabía y yo me sentía igual de mal que él en aquel momento.
Nos sentamos, tocaba química así que me senté con él e intenté que se centrará en la clase, aunque no lo conseguí.
Llegamos a casa, después de un largo día de instituto... Marta aún no había decidido nada y Mike no había hablado con ella desde antes de ser interrumpido por Jack. Aquel chico realmente me caía bien, pero era un convenido y me daba coraje.
Estaba segura de que quería volver con Marta porque Mike y ella estaban a punto de caer...
- Ainhoa, ayudame para que Aitor me dejé ir al concierto, sabes que es muy importante para mi.. –– me rogó Marta entrando en mi habitación y mirándome con cara de pena.
- No me mires así Marta –– le imploré, mi hermana era un punto débil fuerte para mi –– bueno haré todo lo que pueda, no quiero verte triste.. –– le dije sonriendo.
Me levanté y la acompañé a la cocina, donde Ane estaba haciendo ya el almuerzo.
En unos 20 minutos llegaría Aitor de trabajar, por lo que sabía había llegado por la mañana pero se volvió a terminar unas cuantas cosas pendientes de la revista. Si llebaba una revista y mi hermana era la revisadora. Aunque aveces también se encargaba de algunas entrevistas ynos llebaba a mi y a Marta con ella...
Llegó Aitor, con una sonrisa de oreja a oreja. Soltó las cosas en el suelo, como no.
Se sentó en una silla y nos saludó con la mano.
Marta me miró e hizó que la acompñará a la mesa, para darle refuerzos si él no la dejaba.
Nos sentamos a comer y Marta me dió de repente y sin previo aviso, un pisotón en el que yo exclame un "¡AH!" y la miré un poco irritada.
- Ane... esto yo.. quisiera que me dejaraís el martes ir a un concierto que da Justin Bieber... por favor –– Pidió mi hermana Marta sonriente.
- Eres muy peqeña para ir sola Marta... –– contestó Aitor, como siempre, queriendo llevar el mando.
- Pero no voy sola, voy con Paula –– repuso ella.
- No es una familiar –– conclulló él.
- Pero es como si lo fuera –– intervine. Me miró pensativo y dudó.
- Marta irás si tu hermana Ainhoa va también –– dijo al fin.
- ¿Qué?¡¿Por qué! Sabeís que odio a ese cantante. ¡No! no puedes hacerme esto –– grité. ¿Estaba loco o qué? Él me miró y rió, esto era un reto para él, otro juego... Me estaba haciendo quedar mal con mi hermana Marta. Me estaba poniendo la espada contra la pared...
Pensé en el concierto, ver a Justin Bieber... mi alma me dijo si y mi mente reaccionó al mismo tiempo que gritaba un no... Pero realmente necesitaba saber si él era el chico de la playa. Quizás tuviera aún mi cuaderno.
- Si. Tranquila Marta iré contigo –– susurré aceptando el reto de Aitor –– Pero me lo pagáis ustedes y me tendréis que dejar el coche.
- Esta bien –– contestó Ane adelantándose a Aitor.
No encontré a nadie.
- Emms... ¿esto es un chiste? -- Pregunté en voz alta, pero nadie me respondió.
Me estaba empezando a asustar de verdad, ¿dondé estaban? Subí de nuevo, esta vez a las habitaciones pero también me las encontré vacías.
- ¡Ainhoa! -- Escuché otra vez a mi hermana Ane gritar.
Esta vez corrí todo lo que pude para encontrarla, pero con tanta prisa tropecé y caí a mitad de las escaleras, rodando y dándome fuerte en la cabeza.
Me levanté mareada y mire desesperada pero no había nada, absolutamente nada.
Me senté en la última escalera y apoyé mi cabeza sobre las manos, intentando pensar con claridad que era lo que me estaba sucediendo... ¿Me estaba volviendo majareta?
Entonces escuché una risa burlona, era la risa de Marta sin duda alguna. Me levanté con rapidez y salí al jardín.
- ¡Por fin sales! -- Chilló Marta, aún no la había visto pues acababa de abrir la puerta trasera y aun me encontraba mirando el pomo de la puerta que se había qedado entre mis manos.
Levanté la mirada y las ví alli contentas las dos, tan sonrientes como siempre habían sido antes de todo.
Habían sacado la mesa y estaban haciendo una barbacoa, pero me quedé mirando una caja grande que había con un lazo lila.
- ¿Qué es eso? -- Le pregunté a Ane mirando la caja, era realmente grande... ¿cuántas cosas podrían caber dentro de una caja tan magestuosa?. Ane me miró con una sonrisa pícara y hizo un gesto con la mano en señal de que Marta fuera hacía ella.
- Es principalmente para tí Ainhoa, pero también es para Marta. Abridlo, corred. -- Me respondió Ane.
Yo miré a Marta y la agarré de la mano para aligerarla a abrir la caja, no costó nada. Ya qe lo único que teníamos que hacer era levantar la tapa.
- ¡Oh! -- Gritó Marta dejando que un par de lágrimas calleran por sus mejillas.
- Es peqeño... -- Dije yo cogiendolo en brazos...
¿Qué que era? Un precioso perrito marrón claro, de ojos negros como el carbón y tan pueqeño que pareciera un peluche lleno de pelos.
- Es un chau-chau. -- Dijo mi hermana Ane sonriendo & acariciándolo.
- ¿Qué es hembra o macho? - Preguntó Marta mirando desconcertada.
- Es hembra, mira. -- Le dije señalando sus pequeños pezones.
- ¿Qué nombre le pondreís? -- Preguntó Ane.
Mi hermana Marta y yo nos miramos confusas.
- Ummm... ¿que tal si la llamamos... -- Empezó a decir Marta, pero yo no la dejé acabar.
- ¡Laly! -- Grité yo contenta.
- ¿Laly? -- Me preguntó Marta un tanto extrañada.
- ¡Si, como la perra qye tenía antes la vecina! ¿Te acuerdas? Aquella tan blanquita, la de Madrid -- Le dije recordando aquel perro grande blanco y mágico, era una perra muy elegante y a mi me encantaba de pequeña subirme a su lomo y pasear aunque se cansaba y me tiraba... Pero era especial, supongo.
- ¡Si, me encanta, me encanta y me encanta! -- Gritó Marta entusiasmada.
- Bueno pues decidido, damos la bienvenida familiar a Laly, la hermana más joven -- Dijo Ane sonriente, si si como habeís odio hermana. ¿El por qué? Porque la tratariamos como tal.
Comimos unas hamburguesas y decidimos en que cuarto dormiría la pequeña Laly, ¿qué en cual? ¡En la mía! Si. Oficialmente yo era su máxima cuidadora y tenía que domesticarla. Ane subió una cama peqeña de mascotas a mi cuarto y la colocó en una de las esquinas de mi habitación. Marta no estaba muy conforme con todo aquello pero alfinal se calló y no se quejó más en toda la tarde.
Llegó la hora de la cena y yo me quedé arriba en mi habitación con Laly, cogí mi Iphone para escuchar un rato música y sin qererlo pensé en el chico de la playa... Estaba obsesionada, quería saber a toda costa si era o no el Justin Bieber ese... Dios! ¿pero por qué? ¿Qué más me daba? Nunca más lo volvería a ver... Y fuera o no Justincito ese, me debería de importar un rabano. Ese no merecía la pena.
Me sentía nosé como si necesitara saberlo, era como si mi alma me lo pidiera a gritos... ¡Estúpida alma!
Me acosté en la cama y escuché a Laly llorar desde la suya. Me levanté rápidamente y la cogí antes de que despertara a nadie más con tanto llanto de cachorro.
Me metí de nuevo en la cama, pero con Laly a mi lado... Pase la noche mirandola y atendiendo a no aplastarla ya que yo me movía mucho en sueños...
- Ainhoa, Marta aligeraoos! -- Gritó Ane despertandonos, como cada mañana una vez más.
- Vooy -- Gritó Marta desde su habitación, nada más vestirme ví como entraba en mi habitación y se ponía a juguetear con la pequeña cachorro, haciéndole cosquillas y demás.
Nos dirigimos a casa de Paula, y desde allí fuimos al instituto como cada mañana, escuché algo de su conversación, hablaban de que mañana, viernes, le diría Marta a Ane que la dejara ir al concierto. Ya qe mañana llegaba Aitor y sería más "fácil de convercer"
Yo como siempre me puse a escuchar música y a pasar de ellas.
La mañana en el instituto transcurrió tranquila, solo tenía un final de música, en el que o cantabas o tocabas el piano. Yo opte por tocar el piano, no cantaría delante de nadie... simplemente la voz se me escapaba y no se escuchaba nada de mí...
Después del instituto llegué a mi casa muerta, no almocé nada y me acosté a dormir...
A la hora de la cena un lametazo en la mejilla me despertó.
Laly me miraba contentísima, moviendo su rabo rápidamente.
La cogí en brazos y la bajé a la cocina buscando su pienso... Se lo eché en un lindo bol rosa y en otro blanco le heché una leche fría.
Cené tres piezas de pizza y la demás la dejé en la mesa, por si alguien la qerría para cenar, o nosé... Pero yo no me la comería, estaba claro.
Me acosté a dormir una vez más y obviamente cogí a Laly para dormir a mi lado como en la noche anterior.
Me dormí profundamente y soñé. Soñé que volvía a estar en la playa y allí estaba el chico de ojos marrones y flequillo rubio... Volví a vivir el momento en el que me tiró mi Ipod y yo le miraba a sus ojos. Deseaba tanto reencontrarme con él en el fondo, que hasta en mis sueños lo veía. Odio esto, de verdad que lo odio...
Me despertó el típico grito de Ane y la respuesta de Marta.
Me tendí de los pelos para relajarme de la situación en la que me encontraba y me vestí rápidamente. Marta volvió a entrar en mi habitación para juguetear una vez más con Laly y me miró un tanto preocupada.
- Eh, Marta qe te ocurre... ¿a qué viene esa cara? -- le pregunté extrañada, era muy díficil aquello de no ver una sonrisa amplia en la cara de mi hermana Marta por las mañanas. Ella siempre decía; " un día nuevo para vivir una nueva y gran experiencia " Marta era una chica muy optimista, por desgracia yo no lo era tanto y en mi siempre se veía una boca seria y rasgos de estar pensando en el día que pasaría.
- Venga Marta... -- Le dije agitándola del brazo para que me contestará de una buena vez a mi pregunta.
- ¡Justin Bieber oh Paula.. tenemos que ir como sea! -- Dijo Marta.
- Buaj, mientras seguís con vuestra Bieber Fever me meto al coche, por lo menos ahí estaré mejor que escuchando tonterías de pijos -- Dije enfada. Me metí en el asiento del copiloto y esperé a que Paula se sentará para que nos llebará al fin al privado.
Paula tenía mi edad 16 años, pero solo cambiaba una cosa entre nosotros, una o un par... La primera que ella tenía el permiso de sus padres y a mi el estupido de Aitor le había comido el coco a Ane para que no me dejara el coche, y la segunda qe le encantaba el Justin Bieber ese, y por eso estaba siempre con mi hermana Marta hablando las dos de él, algo que jodía siempre mis planes para disfrutar de los días tranquila.
Siguieron hablando de Justin y yo me puse el Iphone para relajarme un rato, hablar del pijo ese me ponía en tensión... Miré al portatil que tenía Marta entre sus piernas...
- ¡Martaa quita a ese tío ya! -- Le grité. <<No lo quites>> pensé. ¿Pero que me pasa? Bufff...
- ¡Pero si es monísmo! De verdad Ainhoa, nosé como no te gusta Justin Bieber, si al principio te gustaban sus canciones. -- Dijo Paula apoyando a Marta para no quitarlo.
- Clarooo, cuándo no estabaís todas detrás de él, es solo una cara bonita que utilizaría a todas... Soís unas taradas... -- Me defendí y aparté la mirada de la pantalla, ¿que había salido? Os preguntareís. Pues estaba su videoclip. Somebody to love, creo... Que si, que vale, que es guapo y sabe bailar... ¡Pero que no es para tanto!
Llegamos al instituto y corriendo me dirigí a donde Mike me esperaba, Mike era mi mejor amigo en Canadá, tuve un rollo con él los primeros meses que estube, pero nada serio... Ahora era mi apoyo incondicional, y aunque fuera un chico... Me comprendía a la perfeción y sabía tratarlo como verdaderamente se merecía.
- ¡Mike, Mike.. Mike! -- Le saludé sonriendo. Estaba esperandome apoyado en la pared escuchando música, le encantaba el hip-hop era un loco bailando y siempre me sacaba una sonrisa.
- ¡Ainhoa! -- Me saludo chillando, yo le hice un gesto para qe se quitará los cascos, era algo bastante molesto, la verdad...
- ¿Tu hermana hoy esta muy contenta no? -- Me dijo mirandola, creo que a Mike le va mi hermana, es más pequeña que nosotros tiene 13 años, pero es guapísima, era igualita a mi madre..
- Si, el martes quiere ir a ver al Justin ese.. -- Le dije mirandola salltando y sonriendo con sus amigas las pijas.
-- Riiiiiiiiiiiing ** -- ¡Bien. A tocado, toma ya! Uff.. creo que teníamos biología, habían deberes y como siempre me sacará a mi para que los corrija. Tsss...
Entramos a clase, y Alex me estaba esperando sentada y sonriente. Estaba embobada con Drake...
- Hahaha -- Reí sentandome a su lado.
- ¿De qé te ríes? -- Me preguntó ella mirandome seriamente.
- ¿Porqué no te declaras ya? Estoy segura de que tu le vas también, solo ahí que mirar la forma en la que te habla.. -- Le respondí mirando a Drake, ella se puso colorada y agachó la cabeza.
- Nosé Ainhoa... Es que todo es tan díficil...
- ¿Qué tiene de complicado? -- Le pregunté, no había nada que se lo impidierá.
- Tú no sabes nada Ainhoa, eres la primera que nunca ha tenido una relación seria y yo quiero tener una seria con Drake. No quiero un breve royo que acabe como dos desconocidos. -- Dijo ella agobiada.
- Yo si sé, no los he tenido aquí pero en España tuve algo serio... Y no era tan díficil de llevar, solo que ninguno estabamos preparados. -- Repuse enfadada. Odio que me echen las cosas a la cara.
- Eso es lo díficil, saber si estoy o no preparada... -- Dijo y miró a la pizarra.
El profesor de biología estaba entrando en clase y era muy serio, así que opte por callarme y atender.
Las clases transcurrieron normales y pronto llegó el recreo.
Me fuí con Mery esta vez, tenía qye ayudarla al final de matemáticas que teníamos a la siguiente hora y a ella se le daban fatal.
- Venga... que no es tan complicado. -- Le dije cansada de explicarle lo mismo una y otra vez.
- Claro, lo dirás por ti que tienes un buen coco... Me va a quedar ya verás, este verano me veo con matemáticas tía... -- Se quejó mirando aturdida a la ecuasión, como si buscará la manera de que se desarrollara sola.
-- Riing** -- Tocó la sirena que daba por finalizado el recreo. Me levanté y mire a Mery a la cara haciendo una medio sonrisa a la que ella contestó haciendome una mueca.
Empezó el examen y en 35 minutos acabé, no fuí la primera en entregarlo pero creo que me salió a la perfeción. Se me daban bastante bien las matemáticas, eran sencillas para mí, solo era encontrar una simple solución a unos números tontos sin vida.
Transcurrieron las clases que faltaban y Paula nos llebó hasta casa de nuevo.
Aitor todavía no había vuelto..
Aitor llebaba un año y medio saliendo con mi hermana mayor Ane, y lo odiaba buff... Hacía como unos 4 meses que se había mudado a vivir con nosotras y se creía el rey de la casa, por lo que se le veía... Decía siempre lo que tenía y no tenía que hacer, algo que me ponía de los nervios. Se conocieron en el trabajo, si si... Era su jefe, y aveces me da por pensar que sale con él por el dinero... porque yo nosé que tendrá ese de bueno y romantico vamos.
- Ainhoaa -- Gritó Ane desde abajo.
Aver que coño qerría esta ahora. Buff me estaba quedando dormida y como siempre me había tenido que despertar de un bonito sueño despieto.
Baje las escaleras y...
Puf si solo es un pijo, venga ya joder, paso... paso.. ¡Ains!
Seguí tumbada en la cama mirando el techo un buen rato y después cogí el libro de física y química. Comencé a repasar, me gustaba la asignatura no sé porqué pero me gustaba era complicada y eso de los retos, me hacían engancharme más, y desde luego esta asignatura era un reto para cualquiera.
A los 20 minutos más o menos escuché unos pasos, seguramente Marta se había cansado de ver la tele y quería pasear o algo conmigo, siempre hacía lo mismo cuándo Ane no estaba.
- Eh, Ainhoa ¿vayamos a comprar no? - Me preguntó apoyada en la puerta mirándome dulcemente.
- Paso, llegan los finales y prefiero estudiar. - Le contesté clavando la vista en el libro, la verdad esto para mi no era estudiar, porque simplemente me estaba leyendo algunas cosas, las que parecían más complicadas.
- ¡Venga ya Ainhoa, no seas una aguafiestas! Salgamos un rato, diviértete... sé una chica normal - Me dijo acercándose a mi cama contenta y risueña.
- Marta enserio tengo que estudiar... Y tú deberías hacer lo mismo o te veo este año empoyando cuándo todos estén por ahí. - Le volví a decir.
- ¿Todos menos tú verdad? No sé porqe no haces una vida normal, mamá y papá no querrían verte así..
- Yo hago vida normal, a mi manera.. No me gusta Canadá en España estaba mejor, allí están todos mis amigos, estos son solo pijos que se creen importantes y no son nada... Esto no me gusta simplemente.. Prefiero estudiar y pasar los dos años que me quedan tranquilamente sin decir nada, solo dos años y volveré a España, a Madrid y allí si que seré feliz. - Le dije cortándolo todo de raíz.
- ¿Me dejarás aquí sola con Ane? - Me preguntó poniendo cara de puchero.
- Si, no te pasará nada te lo aseguro. - Le contesté furiosa. Odio que me digan que es lo que tengo que hacer o que pongan a mis padres por medio de toda conversión, de verdad que lo odio.
Marta se levantó disgustada y salió de mi habitación dirigiéndose a la suya supongo, porque se escucho otra puerta cerrarse.
Al rato abrió la puerta de nuevo y me miró aun enfadada.
- Me voy con Sarah de compras, diviértete sola en casa. - Dijo, y salió de la habitación.
- No llegues tarde o Ane se enfadará - Le grité desde mi habitación acostada para que se enterará.
Yo no quería ser desagradable con mi hermana, pero es que ir de compras no era lo mio... Me gustaba ir de vez en cuando claro que si, pero ir excesivamente como mi hermana no.
Paso un rato y me aburrí de estudiar, así que me conecté al msn y hablé un rato con la gente de España que aun tenía agregada, con Mike y con mi prima Nai, que estaba muy ilusionada con eso de venirse a vivir a Canadá, ella solo había venido este año, hace dos semanas por mi cumpleaños y al parecer le agradó mucho el lugar... No sé porque si hacía tanto frío... Supongo qe cada uno siente y vive de forma diferente, ¿no?
En todo caso, le pregunté por si tenía copias de la música que me metió en el Ipod y me dijo que sí, que por ahí tendría una copia con todas las canciones que guardó y me las envió.
No estaban todas pero si las más importantes cogí el Iphone y las cargué. Me preguntó para que las quería y no tuve más remedio que contarle lo sucedido con el chico de la playa, pero sin decirle las conclusiones de quién creía que era, ya que Nai era otra fan loca del Bieber y no haría más que comerme la cabeza con sus típicas tonterías...
Me entró ganas de comer algo & bajé, para mi sorpresa estaba Ane preparando la cena.
- No te he escuchado llegar - Le dije mientrás me sentaba en una de las sillas.
- Losé. - Contestó simplemente.
- ¿Qué cocinas? - Le pregunté para sacar algo de conversación, la relación de Ane y yo había empeorada mucho con la llegada de Aitor a casa, no lo soportaba y ella no soportaba que yo no lo soportase.
- Comida - Dijo secamente... Bufé, me estaba poniendo de los nervios tanta pamplanedería.
- V¡enga ya Ane! Joder. ¡No me jodas más vale! ¿Si no soporto al pijo de tu novio es cosa de él y mía no crees? Que soy tu hermana ... Se supone que eres mi modelo a seguir, pero poco tengo que seguir si no nos hablamos - Le dije levantandome de la silla y dándole un golpe a la mesa.
Ella me miró con mala cara y yo le respondí con la misma.
- Ainhoa... Es que no se que hacer contigo, hago todo lo posible para que seas una chica de probecho, pero faltas mucho a clase..
- ¡Venga ya Ane! Sabes que no puedo con mi profesor de física, si me cambiarás de instituto todo sería más fácil.... ¿Además te las apruebo todas, no? ¿Qué más quieres de mí? ¿Qué sea una pija perfecta que acate todas las normas? Lo siento Ane, pero yo no soy así, soy como debo de ser, como deberías haber sido tú, como debería ser Marta, pero al parecer para ustedes no soy más que la oveja negra de la familia que no se acostumbra a vivir sin sus padres - Le chillé enfurecida y la miré con los ojos llenos de lágrima por la impotencia que sentía, me trataba como si no fuera nada y me estaba reventando por dentro...
desafiante pero con mi orgullo por delante.
- Vete a dormir, mañana tienes instituto y no quiero verte más por hoy - Me dijo dándose la vuelta para seguir cocinando.
Yo me dí media vuelta y subí a mi habitación.
La verdad, no me enfadé ni llore más, creo que me merecía aquella cachetada, mi hermana Ane no había hecho nada malo, pero como ya dije antes tenía mi carácter de adolescente.
En menos de un cuarto de hora me quedé dormida, no me dí cuenta de a que hora regresó pero cuando me levanté a tomar un vaso de leche ya había llegado, vi los platos en el lavavajillas.
Me bebí el vaso tranquilamente y subí las escaleras en silencio, regresé a mi cama y deje que mi mente flotará hasta que volví a soñar, esta vez un sueño en blanco tranquilo.
- ¡Marta, Ainhoa aligerad! - Gritó mi hermana Ane desde abajo de nuevo como cada mañana, para Marta y para mi, oficialmente Ane era nuestro despertador diario.
- Voy - Gritó correspondiendo al chillido anterior mi hermana Marta.
Yo me levanté de la cama, cogí el estúpido uniforme y me lo puse ligera como la pluma, me miré al espejo... Una pija, pensé y me peiné recogiéndome el pelo en una cola hacía el lado derecho y recogiendo el flequillo hacia atrás.
Hoy iba con la falda del instituto privado, era de cuadros verdes y azules, la blusa verde y el polo claro azul, llevaba las medias azules claras y las botas del centro privado.
Esperé a que Marta abriera mi puerta y me levanté sonriendo, cogiendo mi maleta y cargándola a la espalda.
- Corre Ainhoa, o Paula se irá sin nosotras. - Dijo mi hermana Marta metiéndome prisa por las escaleras.
- Tranquila que Pau sin ti no se mueve del sitio. - Le dije en tono de burla riéndome y ella me siguió riendo también.
Llegamos a las casa de Paula, una chica medio pija medio no, por eso me caía tan bien... Se le notaba que hacía poco que su padre había triunfado en los negocios y por eso no se creía nada. Me gustaba su forma de ser, era divertida y espontánea, una buena chica en todos los sentido.
- Hola Martinez, eh ¿cómo os encontráis hoy? - Nos preguntó Paula sonriendo de oreja a oreja, estaba muy contenta por lo que se le veía.
- Bien, ¿y tú qué? ¿A qué viene esa sonrisa? - Le contesté y pregunté por las dos, Paula nos llamaba Martines porque asín nos apellidábamos y le costaba mucho pronunciarlo al principio, pero pronto se acostumbró.
- Ainhoa a ti no te hará tanta ilusión, pero a tu hermana si que le dará... ¿Sabes quién da un concierto el martes que viene en el Souther? - Dijo Paula ilucionada.
Marta se encogió en un momento y de repente sus ojos brillaron &yse abrieron totalmente, haciéndose un eco grandioso en su sonrisa picarona.
- No... ¡Ains no puede ser cierto! Esto es un sueño. - Gritó Marta contentísima.
Yo la miré extrañada... ¿un sueño? Pero de qué estaban hablando... Yo me perdía en aquellas conversaciones...